Medio siglo

A falta de dos años, se cumplirá medio siglo que en Valparaíso la marina diera inicio al levantamiento fascista en Chile. Se trataba de liquidar con toda la fuerza bélica posible aquellos tres años que llamaría la segunda independencia en la corta historia de Chile, nunca hasta entonces había existido gobierno que en tan poco tiempo defendiera de forma decidida los intereses nacionales en la economía, un gobierno celoso con nuestros recursos naturales recuperando gran parte de ellos para las arcas del país metido en los bolsillos de las eternas multinacionales. Pero, sobre todo, comenzó de forma espontánea un imparable tsunami que abarcaba todos los sectores de la creatividad cultural brotando decenas de grupos musicales de alta profesionalidad y talento, compositores que inspirados por el momento social escribían verdaderas obras musicales y literarias dando paso a la nueva canción chilena, las editoriales nacionalizadas imprimían miles de libros de autores clásicos en formato de bolsillo para un hambriento pueblo de lectura. Las calles se llenaban con murales artísticos inspirados y motivados en sus inicios por el Guernica de Picasso imprimiendo posteriormente su propio y autentico estilo, (Roberto Matta participó en uno de ellos). Por fin el concepto de nación y patria era verdadero, real, legítimo, tenía sentido y fundamento, no era tan solo un desaliñado zapateo en una borrachera de 18 de septiembre bajo trasnochadas banderillas. Comenzaba así una segunda y verdadera independencia con aquel impetuoso ejército de poetas, pintores, músicos, actores, escritores, transformándose en gran peligro por despertar y alimentar el alma de un pueblo que hacía frente aquella iletrada, opaca, mojigata, provinciana y oligárquica mentalidad del sistema conservador y reaccionario chileno, molestaban esos melodiosos coros de barbudos en negros ponchos entonando sublimes cantatas a los mineros del salitre, les incomodaba el abanico de colores ilustrando medidas sociales en muros de fábricas, universidades, poblaciones, no soportaban que los poetas y actores callejeros recorriesen con su canto lugares  de la plebe, aquello no podía seguir, la felicidad y alegría de los rotos era intolerable, la santa iglesia no les otorgaba lugar en el cielo, y de esa manera al emperador de turno en el país del norte le bastó con su infame manual de adiestrados y adoctrinados gorilas ocultos en la manga para esos casos, además de un puñado de dólares y expertos sicarios, mercenarios infiltrados en las artes de descomponer, dividir, romper, difamar, crear odio y caos, para que aquella hermosa y valiente sinfonía de cambios y reformas se transformara en un turbulento y oscuro rio revuelto donde sabemos quiénes son los que siempre ganan. Lo que vino después todo el mundo sabe, en aquel oscuro y largo túnel chileno del horror y muerte durante 17 años.

50 años más tarde en la época de los twitter, memes, youtubers de toda índole y calaña, con una inteligencia artificial que proporciona malas y falsas noticias, fotos manipuladas,  odiosidades groseras y vulgares por las redes sociales, la enfermiza e infantil adoración fetichista de iconos que dividen más que unen y a pesar de toda esa amalgama de cloacas virtuales se lograron “llenar las grandes alamedas” con cientos de diferentes y espontáneas organizaciones civiles, pero quedó demostrado que aquello no bastaba, la verdadera y única palabra la tiene el papelito en la urna que lamentablemente gran parte de la juventud renuncia y desprecia, por ese terrible motivo aún de tener la razón siempre se pierde, no hay excusas, dejemos de mirar al empedrado y en noviembre la alternativa que hay es la que hay y se debe cumplir con la palabra pactada.