Generación Perdida

Cuando Gertrude Stein le escucho a su mecánico decir: “estos son una generación perdida” refiriéndose a los jóvenes sobrevivientes franceses que regresaban dementes y mutilados de las trincheras en el año 1919 sin ninguna esperanza en la vida, esta frase posteriormente la utilizó para definir a una cantidad de jóvenes escritores y artistas mayoritariamente norteamericanos afincados en Paris en los años entre guerras donde se encontraban algunas futuras celebridades literarias como Hemingway, Scott Fitzgerald y muchos otros que buscaban su fuente de inspiración en la ciudad de la luz, pero ellos no regresaban precisamente de trinchera alguna sino que escapaban espavoridos de la ley seca de Estados Unidos, otros lo hacían arropados con la contundente seguridad de abultados dólares junto a cheques viajeros de sus acaudaladas familias para que residieran y encontraran aventuras en la glamourosa vida nocturna parisina, pero como todo en la vida suele acabar esto sucedió con el hundimiento bursátil en 1929.

En la actualidad las generaciones de jóvenes son bastantes dispares en su conciencia y en sus objetivos dependiendo del país y continente en que vivan, tenemos el caso chileno con su generación de jóvenes que no hace mucho tiempo movilizó multitudinarias protestas en contra el depredador sistema neoliberal, ahora sus líderes han entrado por la puerta grande al Palacio de Gobierno. También tenemos otra generación, la descontenta española que logro tener casi el 50 por ciento de sufragios irrumpiendo con fuerza e ilusión en el congreso y el parlamento europeo arrinconando a la corrupta derecha, pero se difuminó desinflándose con la misma rapidez que una burbuja por la inexperiencia e infantilismo de sus líderes. Existe otra lamentable generación algo reducida de cerebro, monótona, egoísta y tóxica que se ha hecho “revolucionaria” durante la pandemia como consecuencia del sufrimiento de tener los bares cerrados soltando una inusual agresividad y esporádico odio antisistema siempre bajo el estado etílico embanderando los orgiásticos botellones como su original arma de lucha.
Indudablemente existe una distancia enorme entre ellas y no tan solo geográficamente, sino también en su esencia y fondo quedándome sin ninguna duda con la generación de mi país.

 

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