Vivir el nomadismo en tiempos de la inteligencia artificial facilita mucho las cosas a los contemporáneos vagabundos, aunque tiene sus pros y sus contras, sobre todo cuando uno está acostumbrado a marcar líneas y puntos en los clásicos mapas de carreteras negándose a que un sospechoso satélite se entere hasta cuando te detienes a orinar.
Desde hace año y medio estoy practicando esta forma de vida y ahora mismo siento la necesidad, (pero no tan convencido) de dejar hacerlo. El cruzar constantemente Cataluña, Francia y Alemania, incluso llegando a los confines de Polonia ha extenuado de agotamiento a mi pobre Picasso planteándome seriamente darle su merecido largo descanso.
Muy sabido es que en la prehistoria los pueblos recorrían miles de kilómetros movidos por el hambre y los cambios climáticos, en mi caso inicié la peregrinación escapando del terrible calor desde tiempos del salitre cuando salí del vientre de mi madre, comenzando así mi vagabundeo en lo que sería mi existencia. Ahora, en este período de la vida me encuentro en búsqueda de la luz tenue, vida simple, del pan colectivo con mis amigos polacos y comunión con la naturaleza, todo esto a pesar de los ruidosos tambores de guerra que se escuchan no muy lejos recordándonos a cada instante que algo impensable puede ocurrir en cualquier momento. Y en ese ambiente llego a este salvaje y frondoso bosque de la selva polaca con su frío viento otoñal que junto a las hojas arrastra ladridos de amistosos perros dándome la bienvenida.
Hace un año, también un octubre, sucedía exactamente lo mismo, la novedad está en que ahora me quedo a cortar ramas de pino y roble para hacer un nido que me cobije y envuelva de calor, esperando el crudo y nevado invierno que cubra mi cuerpo con continua y golpeada palidez. Aunque para ser sincero queridos amigos a veces repito como un mantra lo dicho por Hermann Hesse: “no dejaré aquí mi corazón…no me seduce encadenar mi amor a una franja de tierra”, pero debo confesarles que casi me sucede por el camino, allá en aquel tranquilo rincón de mirlos, cotorras y amargas uvas.



